dissabte, 28 d’abril del 2012


IV. Rizos rojos, rizos negros

Rizos negros.
Lo único que recordara jamás de ella
fueron esos largos y azabaches bucles
que antaño arrancaron suspiros
a la luna nueva.

Rizos negros.
Su mirada caía en el pozo,
la luz de su rostro se desvanecía
en pos de aquel mundano rechazo
que altanera ostentaba.

¿Nombre?
Aún ahora me persigue,
como si de una maldición
funesta y desgraciada se tratara.

Aurora la llamaban,
y coleccionaba corazones ajenos
con la frialdad de quien todo lo tiene,
todo lo desprecia,
todo lo aburre.

Sin embargo, cayó.
Alguno de aquellos desalmados
a los que alguna vez dejara sin moral alguna
decidió tal vez mandarla al infierno
de un suave y comedido disparo.

Rizos negros, rizos rojos.
Ya sólo recuerdo
el rojo manchando al azabache,
aquellos insignes rizos negros.

dijous, 19 d’abril del 2012

III. Tempus fugit

Vivir.
Nacer, amar, sentir, morir.
Títeres del azar,
destino incierto.

Atrás quedaron
quienes creían en el porvenir,
dulce y libre albedrío.

Riámonos nosotros, entonces,
del tiempo perdido.
¿Acaso llegaremos al fin último,
al telar de las Parcas?

No nos queda más,
que morir en brazos
del segundo más trivial
de nuestra existencia.

diumenge, 15 d’abril del 2012

II. Desvarío de medianoche

Ayer te vi.
Te reflejabas en el cristal de mi ventana;
apenas un triste recuerdo,
un sueño vago, cadencioso,
que a su ritmo discurre
sin descanso, lujurioso.

Pero te vi,
como nunca antes,
entre poemas, canciones,
lágrimas y heridas caducadas.
Y, a sabiendas, te arrastré;
te esfumaste, entre polvo y versos,
y otra vez, a sabiendas
te perdí,
impaciencia amarga
que transformara nuestros sueños
en dolor.


A ti, que te pierdo por no ser lo que querías y necesitabas que yo fuera... no te olvidaré nunca.

dissabte, 14 d’abril del 2012

I. Adiós

Secuela de pasadas alabanzas,                                 
despedida descafeïnada falta de acordes
de una guitarra que en su día 
fuera por nuestros cuerpos afinada.
Desierto infame.
Río de su cauce desviado
por el desgastado abrazo
de aquél sin ya nada que perder.
El ganar se fue de la mano
de tus ojos 
como esmeraldas
empañadas en la lluvia del dolor.
Y aprendimos que ser sin saber
nunca fue más que una mera opción,
heridas dulces en noches lúgubres
que adormecieron al corazón.
Y si cada lágrima fuera un cristal,
formara nuestro adiós
ardientes sinfonías de brillante desparpajo,
encauzadas en ríos cándidos
de soledad diluida. 

A quien lo lea.

Querido seguidor, o persona que simplemente esté leyendo esto por equivocación:
Sólo quiero decir que este blog en general y cada uno de mis versos en particular son considerados por mí misma como un pedazo de mi alma, que me atrevo por primera vez a dar a conocer. 
Espero conseguir algunos comentarios de gente que realmente entienda en esto, pero también acepto críticas/sugerencias de gente que tenga ganas de ayudar, independientemente de su grado de experiencia en poesía, con educación y decoro todo puede decirse en esta vida.

Nada más que añadir y gracias por su atención,

N.C.G